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¿Por Qué es Bueno Consumir Miel Orgánica?

¿Por Qué es Bueno Consumir Miel Orgánica?

publicado el 23/08/2016

 Las abejas fabrican miel, un néctar de color dorado que se puede usar para muchas preparaciones culinarias, así como también para curar heridas, debido a sus propiedades antisépticas. Si analizamos las colmenas de las abejas, nos daremos cuenta que tienen conformada una sociedad, con su Reina, los zánganos y las obreras.

La apicultura ecológica es totalmente diferente a la industrial, ya que esta última utiliza métodos agresivos para quitar a las abejas de las colmenas. Por ejemplo, mutilan las alas de las abejas reinas, matan a los adultos y crías durante la recolección, rocían con químicos, medicamentos y pesticidas las colmenas, manipulan genéticamente a los ejemplares, las hacen estar a temperaturas extremas y con poca ventilación, lo que produce un alto nivel de estrés en las abejas.

Y eso sin contar todos los productos artificiales como conservantes y aditivos que usan las empresas para que duren más en el mercado o rindan más con menos componentes naturales. Esto quiere decir que cuando compramos un kilo de miel en el supermercado, por ejemplo, estaremos consumiendo una pequeña cantidad de miel verdadera, la cuál además de ser de mala calidad por el estado de las abejas, se completa con todo tipo de productos químicos.

En la producción orgánica, en cambio, el sistema es más amable con la naturaleza y con los ciclos de las abejas. Por ejemplo, se seleccionan las abejas más adecuadas para la zona en que se tienen las colmenas, pero no se matan a las demás, sino que se permite que vivan y armen sus propias comunidades.

Para que la miel sea realmente ecológica, las colmenas deben localizarse en un radio de por lo menos 3 kilómetros de un cultivo que use fertilizantes o pesticidas artificiales, así como también en un sitio cercano a un espejo de agua natural (lago, laguna, arroyo) y no contaminado.

Las abejas son alimentadas con su propia miel y polen. Lo que sobra es lo que se envasa y se comercializa. Si los ejemplares llegan a sufrir algún tipo de enfermedad o plaga, se usan plantas medicinales o aceites esenciales para curarlas y nunca se les da antibióticos (aún homeopáticos) como prevención.

Por otra parte, no se recolecta la miel en los panales donde haya larvas y crías y tampoco se daña a ninguna abeja durante esta tarea. El proceso es lo más natural posible y eso se nota en la calidad del producto, su aroma, su textura, su sabor y su color. Una miel pura es aquella que está azucarada y  tan líquida, por ejemplo.

La miel orgánica o ecológica se caracteriza por varios factores, pero el más importante es que la abeja extrae el polen y el néctar de las flores que no han sido expuesta a ningún tratamiento químico o artificial. En lo posible, se instalan las colmenas en lugares con flora autóctona y en sitios con sombra, para no afectar el trabajo de los insectos con la radiación solar o las altas temperaturas.

Algunas preguntas sobre el proceso de producción de la miel orgánica:

¿Cómo extraen el polen? En la entrada de la colmena se colocan “trampas de polen” unos marcos de madera con una rejilla, donde la abeja puede pasar pero al ser estrecho se retiene el polen que trae entre sus patas.
¿Cómo extraen la miel? Las colmenas son desabejadas, selladas y luego trasladadas a una sala para cosechar, usando los marcos mieleros. La miel va decantando por el movimiento centrífugo.
¿El proceso es dañino para la abeja? En la producción de miel orgánica, las abejas trabajan de la misma manera que en la naturaleza, los ejemplares no son sometidos a ningún tipo de tratamiento para que produzcan más, sino que todo es armonioso.
¿Cómo se sabe si una miel es ecológica? Ya que debe estar certificada por una entidad profesional y avalada a nivel gubernamental. A simple vista, podemos darnos cuenta que una miel es orgánica por su textura (como azucarada) y porque no tiene componentes adicionales además de la miel (es decir, que no contiene aditivos, conservantes, glucosa, etc).

¿Beneficios de consumir miel orgánica?

Si consumimos miel industrial podremos aprovechar sólo una pequeña porción de todas las maravillosas propiedades de la miel. Y además, estaremos añadiendo muchas sustancias nocivas a nuestro organismo. Algunas de las ventajas de comer miel ecológica son:

Regula el azúcar en sangre: Si bien tiene azúcares, también cuenta con la capacidad de balancear los niveles de glucosa y fructosa. La miel no aumenta la insulina como el azúcar o los endulzantes.
Reduce el estrés metabólico: Todo el estrés que podemos sentir se transforma en metabólico en el cuerpo y causa, por ejemplo, que estemos más alertas y suframos de insomnio. La miel natural produce una sustancia necesaria por el cerebro para funcionar normalmente.
Trata el estreñimiento: Esto se debe a que la miel cuenta con sustancias que al llegar al colon actúan de igual manera que las fibras, es decir, captan el agua y aumentan el volumen de las heces, ejerciendo un efecto laxante suave.
Es muy buena para la salud de la piel: Si tienes acné, por ejemplo, puedes usar miel para equilibrar la grasitud y la inflamación de la dermis, debido a su poder antibacteriano y antiinflamatorio.
Reduce las alergias: Consumir miel de floración local permite disminuir las alergias estacionales, lo mismo que ocurre con el polen.
Cura heridas y cicatriza: Ya hemos dicho que la miel tiene un gran poder antibacteriano que previene que las heridas se infecten, pero además, es un excelente cicatrizante para cuando nos cortamos por ejemplo.
Humecta la piel y los labios: Por diferentes causas podemos sufrir de piel seca, así como también labios agrietados. Aplicar un poco de miel disuelta con agua mejorará notablemente estas condiciones.
Reduce los dolores menstruales: También estimula la producción de ácidos omega 6, que regulan los procesos hormonales en las mujeres.
Mejora el sistema inmune: La miel es perfecta para aumentar las defensas en el cuerpo y evitar que nos enfermemos.

Recuerda esta frase tan simple y verdadera dicha por un genio como Albert Einstein: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”.

¡La próxima vez que veas una abeja volando a tu alrededor, no le temas, agradécele por su trabajo incansable!

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